Esta nueva temporada de Diagnóstico será algo diferente. Al completar ya más de una década al aire, nuestra mirada estará puesta en el interior de nuestras familias. Nos adentraremos en conflictos frecuentes, con los que nos toca lidiar a la mayoría.   Después de más de 150 reportajes dedicados –en gran parte- a la salud física, a prevenir enfermedades, cirugías de distinta índole, queremos detenernos en aspectos de la vida cotidiana. Situaciones que tensionan nuestro día a día porque muchas veces simplemente no sabemos manejar. 

Peleas entre padres e hijos, adolescentes que se sienten incomprendidos, padres que se declaran sobrepasados, incomunicaciones en la pareja, niños hiperactivos y desafiantes que agotan toda paciencia, personas mayores que buscan una segunda oportunidad de ser felices. Cada una de estas historias será “intervenida” por uno o más especialistas que les ayudarán a encontrar las claves para resolver su situación. Los veremos vivir momentos de gran tensión, de emociones fuertes, de enfrentamientos y también de emotivos encuentros. 

Estamos seguros que muchas veces las dificultades familiares, los rompimientos entre padres e hijos, las crisis de pareja se desatan porque no logramos ver más allá de nuestra realidad. Así, nos dejamos llevar por la mala comunicación, por la falta de expresiones de afecto y la distancia va poniendo barreras que con el tiempo parecen insalvables. La ayuda de un profesional, la mayoría de las veces, permite ver más allá de nuestros propios ojos, intereses y defensas. Nos ayuda a mirar al otro y a expresarnos adecuadamente para comunicarnos desde los afectos. Y las soluciones muchas veces están más cerca de lo que imaginamos. 

Pensamos que esta temporada de Diagnóstico será un poco espejo de lo que ocurre en nuestras relaciones más cercanas. En esas crisis y conflictos que nos agobian, preocupan y que quisiéramos poder cambiar. Pero, no sólo será espejo. También nos interesa mostrar salidas, caminos, posibles soluciones. La intervención terapéutica  permitirá ver que –en la mayoría de los casos- es posible superar los conflictos y, sobre todo, que vale la pena intentarlo. 

Nuestro especial agradecimiento a los especialistas que han querido colaborar interviniendo a los protagonistas de nuestras historias, y a ellos –hombres, mujeres, niños, padres, hijos, hijas, parejas, matrimonios- nuestra más honesta gratitud por permitirnos entrar en la intimidad de sus vidas. Estamos seguros de que a través de la pantalla, sus historias tendrán un efecto amplificador muy potente, y serán muchos los que se sentirán interpretados y reflejados en sus problemas, dolores y también en sus logros. 

Rossana Bontempi T.

Editora

 

Anoche salió al aire nuestro primer capítulo de la temporada 2010. Un ciclo donde pondremos énfasis en los problemas que vivimos a diario con nuestro círculo más íntimo. Tanto la historia de Nissim, el adolescente de 15 años en conflicto constante con su mamá, como el caso de Max, un pequeño de 4 años, cuyos padres no se ponían de acuerdo en cómo educarlo, nos permite reflexionar. 

Revisarnos en cómo estamos ejerciendo nuestro rol de padres o de hijos. En cómo podríamos mejorar nuestras relaciones. Nos permite aprender también que por más difíciles que puedan parecer las crisis, siempre es bueno buscar ayuda para abordarlas. 

En el caso de Nissim, particularmente, me gustaría destacar que por más duras que sean las escenas que vimos anoche, él y su mamá tuvieron la valentía de mostrarse y de trabajar para reconstruir su relación. Hoy, en el matinal Viva la Mañana, conversamos con Nissim y Aldo Cáceres, el sicólogo que hizo la intervención terapéutica. Y Nissim destacó lo importante que fue para él vivir este proceso. Tener la posibilidad de verse desde afuera y darse cuenta de sus errores para rectificar. La ayuda sicológica que recibieron fue muy importante, pero me gustaría subrayar que una situación que se veía quebrada y difícil de solucionar, finalmente, logró recomponerse gracias a la voluntad que ellos pusieron. 

Nissim es un joven con muchos talentos –toca violín muy bien- y hoy tiene herramientas para actuar de manera más flexible ante los problemas, al igual que su mamá. Las relaciones familiares no son fáciles, muchas veces –como les pasó a ellos- nos vemos atrapados en un espiral de peleas y agresividad. Ojalá que estas historias nos permitan hacer una reflexión y nos ayuden en nuestras propias vidas.

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